
Domingo 12 de Enero de 2022
El Bautismo del Señor C
+Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,15-16.21-22)
En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego». Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».
Reflexión. –
Éste es un momento muy significativo en la historia de la salvación. En una visión, Jesús, hijo de María, fue nombrado el muy amado Hijo de Dios, el Padre. Al elegir ser bautizado, el Hijo de Dios se identificó con la comunidad de toda la humanidad, con cada uno de nosotros/as, con nuestro destino en la vida y con nuestro destino final de la salvación. Con esta fiesta del Bautismo del Señor culminamos el tiempo litúrgico de la santa Navidad, que dura desde que el niño nace hasta que se bautiza. Muchos la agotan en dos días (Noche Buena y Año Nuevo) y todo lo demás viene siendo como remiendos que parecen disociados de tan hermoso tiempo espiritual. Hemos de mejorar la vivencia de la Navidad en la totalidad de su tiempo.
En el bautismo de Jesús, desde el cielo se oyó la voz del Padre, y el propio Espíritu Santo también apareció, listo para ser derramado sobre los corazones de todas/os las/os que se acercaron a purificarse. En ese momento una nueva fuerza invadió al mundo, cambiando nuestro corazón y llenando nuestro espíritu con la vida del cielo por venir. El bautismo es puerta permanente que invita a salir de las cosas de la tierra y entrar en la dinámica de "los bienes de arriba", como le llamaba Jesús.
ORACIÓN: Ayúdame, Señor, a valorar y vivir mi bautismo.