
Martes 14 de Enero de 2022
Ia Semana del Tiempo Ordinario
+Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28)
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.» El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.» Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Reflexión. –
En la lectura de hoy, Marcos recalca la autoridad de Jesús, y muestra que era ejercida de dos maneras. Primero, porque Jesús enseñaba con una autoridad que reflejaba su propia potestad. Esto era diferente de lo que hacían y decían los escribas, para quienes la autoridad provenía de lo que otros habían dicho o escrito.
En segundo lugar, Jesús muestra su dominio sobre espíritus inmundos. En silencio, era capaz de enfrentar y expulsar el espíritu que había tomado posesión del desafortunado hombre en esta historia. Tales poderes revelan la victoria final del reino de Dios sobre el mal y la muerte. Él es un liberador, y, como sus discípulos, podemos protegernos bajo Él, y no desalentarnos cuando el mal parece triunfar. Afrontemos con valentía esas situaciones, y llevemos las buenas noticias a los que están oprimidos.
La Iglesia y cada uno de sus miembros hemos de seguir buscando caminos, a la luz del Espíritu, para seguir librando estas grandes batallas.
ORACIÓN: Señor, me basta tu gracia y tu poder.