
Domingo 19 de Enero de 2022
IIa Semana Ordinaria C
+Lectura del santo evangelio según san Juan (2,1-11)
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua».Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.
Reflexión. –
Esta lectura de Juan nos relata un suceso en el que queda manifestado ante una gran audiencia quién es Jesús y cuán grande es su poder. La transformación del agua en vino, para los numerosos invitados a la boda y, especialmente, para sus discípulos (que estaban en la boda) es muestra clara de su gloria y “creyeron en Él”.
El evangelista escoge esta primera señal pública que Jesús hizo para establecer un punto de transición entre lo que habían sido sus relaciones habituales con su familia hasta ese momento, y las que, a partir de entonces, iba a tener con sus discípulos. Jesús pasa de ser el hijo de María, para convertirse en el Señor al que sus discípulos siguen y admiran. Este signo del agua convertida en vino, el primer milagro de Jesús se realiza por la preocupación y diligencia de María quien se da cuenta del problema que tienen los novios y quiere sacarlos de apuro por la acción milagrosa de Jesús.
¡Qué grande era su fe! Y así, la generosidad y la abundancia de la Gracia de Dios se manifestaron. Dejemos que, como en las bodas de Caná, Jesús entre en nuestra vida con su poder y generosidad para transformar nuestra miseria en el vino del crecimiento y de la realización.
La Biblia entera está narrada en forma de un drama en el que se enfrentan la luz (que significa la salvación y la vida) y la tiniebla (que significa la muerte y la condenación). En este drama real de la Historia de la Salvación, Cristo es el protagonista y nosotros somos las víctimas por Él defendidas y salvadas. Él es la Luz que vence la tiniebla, el Cordero que quita el pecado y nos da su paz eternamente.
ORACIÓN: Contigo, Señor, siempre somos vencedores.