Lunes 20 de Enero de 2022
IIa Semana Ordinaria C
San Fabián, Papa y Mártir / San Sebastián, Mártir

+Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,18-22)

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?» Jesús les contestó: «¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.»

Reflexión. –

Las antiguas prácticas establecidas por los fariseos, (externas, tales como las reglas religiosas o internas, tales como la manera de pensar) son incompatibles con la Buena Nueva que predica Jesús. Era evidente el contraste entre la preocupación de los fariseos por las leyes y reglamentos y el modo de vida basado en el amor y la alegría en que se fundamentan las enseñanzas de Jesús.

Jesús y sus discípulos participaban en celebraciones y fiestas, lo que era contrario a la estricta mentalidad de los fariseos. Pero, Él era visto por el pueblo como alguien que disfrutaba de la vida y la vivía a fondo. El punto de contención entre Jesús y sus oponentes es el ayuno. Aunque puede no ser un tema importante en sí mismo, Jesús aprovecha la oportunidad para hacer una declaración asombrosa: “¡Él es el novio!” y sus seguidores son los invitados a la boda. Por eso, la alegría y la celebración son claves para la vida cristiana. La venida de Jesús y su mensaje de amor y justicia es ocasión para una profunda dicha, como lo es toda boda.

San Sebastián supo vivir esta fidelidad a Jesús. Era capitán de la guardia imperial en Roma, en el siglo III D.C. Aprovechaba su rango para ayudar a los cristianos perseguidos y encarcelados. Fue delatado ante el emperador, quien lo mandó llamar para proponerle dejar el Cristianismo y ser ascendido en su cargo. Si no aceptaba la propuesta, sería martirizado. Sebastián no aceptó, considerando que sin Cristo no hay vida verdadera, y que no vale la pena vivir bien esta vida y luego perderla para siempre. Entonces fue ultimado a flechazos.

ORACIÓN: Señor, la vida sin ti de nada sirve.






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