Domingo 26 de Enero de 2022
IIIa Semana Ordinaria C

+Lectura del santo evangelio según San Lucas (1,1-4;4,14-21)

Ilustre Teófilo: Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los transmiteron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, también yo he resuelto escribírtelos por su orden, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido. En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Reflexión. –

Alguien ha dicho que "recordar es como volver a vivir el pasado". Así, nuestro mundo de recuerdos queda envuelto en el calor familiar. Algo como eso logra Lucas en sus narraciones. Nos transmite con viveza detalles sobre la vida de Jesús, a pesar de escribir su evangelio hacia el año 65 ó 70 de nuestra era.

En la lectura de hoy, evoca un momento en la vida pública de Jesús cuando Él vuelve al lugar donde se había criado, va a la sinagoga en día sábado y se levanta para hacer la lectura y la explicación del texto sagrado. Lee las palabras del profeta Isaías que hablan de la llegada de un Redentor, del Mesías ungido por el Espíritu del Señor y de su misión: la liberación de Israel. Imaginemos la emoción que experimentaría Jesús sabiendo que esas palabras se referían a Él. "Todo el mundo tenía los ojos fijos en Él" -nos refiere el evangelista. Y enseguida comenzó a hablarles: "HOY se cumple esta Escritura que acabáis de oír". Confiemos en que hoy también en nuestras vidas se cumplan esas promesas de salvación.

El Papa Francisco, en Evangelii Gaudium y en otros de sus más recientes documentos, nos invita incluso a vivir en un estado de conversión permanente, afirmando que sólo así podemos vivir el gozo del Evangelio.

ORACIÓN: Señor, que alcance por la conversión el gozo de tu gracia.






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